jueves, 9 de septiembre de 2010

Me gusta estar a un lado del camino, fumando el humo mientras todo pasa.
Me gusta abrir los ojos y estar vivo, tener que vérmelas con la resaca,
entonces navegar se hace preciso, en barcos que se estrellan en la nada,
vivir atormentado de sentido, creo que ésta, sí, es la parte mas pesada.
En tiempos donde nadie escucha a nadie, en tiempos donde todos contra todos.
En tiempos egoístas y mezquinos, en tiempos donde siempre estamos solos.
Habrá que declararse incompetente en todas las materias de mercado,
habrá que declararse un inocente o habrá que ser abyecto y desalmado.
Yo ya no pertenezco a ningún istmo, me considero vivo y enterrado.
Yo puse las canciones en tu walkman, el tiempo a mi me puso en otro lado.
Tendré que hacer lo que es y no debido, tendré que hacer el bien y hacer el daño.
No olvides que el perdón es lo divino y errar a veces suele ser humano.
Si alguna vez me cruzas por la calle, regálame tu beso y no te aflijas
si ves que estoy pensando en otra cosa, no es nada malo, es que pasó una brisa,
la brisa de la muerte enamorada que ronda como un ángel asesinomas no te asustes siempre se me pasa, es solo la intuición de mi destino.
Me gusta estar a un lado del camino, fumando el humo mientras todo pasa.
Me gusta regresarme del olvido para acordarme en sueños de mi casa
del chico que jugaba a la pelota, del 49585.
Nadie nos prometió un jardín de rosas, hablamos del peligro de estar vivo.
No vine a divertir a tu familia mientras el mundo se cae a pedazos.
Me gusta estar al lado del camino, me gusta sentirte a mi lado.
Me gusta estar al lado del camino,
dormirte cada noche entre mis brazos.